Os Vampiros – Filipe Melo y Juan Cavia

Eles comen tudo e nâo deixam nada*.

Despues de publicar cuatro entregas de una de las obras más exitosas de la “banda desenhada” portuguesa, Dog Mendonça e Pizzaboy, (absolutamente recomendable) el guionista Filipe Melo y el dibujante Juan Cavia vuelven con esta excelente “Os vampiros”, una novela gráfica de más de doscientas páginas con un evidente salto hacia adelante en las aptitudes narrativas de ambos. Esta historia viaja por territorios que siempre son difíciles; por la temática, la guerra de liberación colonial de Guinea-Bissau y por la dimensión ciertamente psicológica que sobrevuela el relato.

Un grupo de soldados portugueses en una expedición en la frontera con Senegal entran en la selva en secreto, a medida que avanzan y aparecen los enemigos y el cansancio, no tardan en llegar los problemas, más allá de eso, los demonios interiores que caminan con cada personaje encuentran en esa situación un ecosistema ideal para convertir en pesadilla la misión.

Como decía, Cavia y Melo no dejan de mejorar y evolucionar como autores, se ve muy claro en los cuatro números de su obra anterior, pero en esta realmente alcanzan otro nivel. El guión sólido y bien armado (permítanme la broma, nunca mejor dicho) con un ritmo narrativo excelente que desde la presentación de los personajes hasta el final va en crescendo y no deja decaer la lectura nunca, unos personajes muy bien construídos, las chispas precisas de humor, intriga y hasta terror, y una atmosfera opresora y axfisiante que se transmite en cada página, es hecho imagen por el arte de Cavia, un arte hermoso, colorista y bien trabajado, con un dominio de los encuadres y de la luz que hacen que guión y dibujo se fundan a la perfección.

Aunque muchas veces se abusa del símil cinematográfico para explicar un cómic, en este caso es imprescindible, ambos autores han trabajado en el cine y se nota. La estructura del guión, los elementos que combina sabiamente Melo y los diseños de viñetas mayoritariamente en formato panorámico apelan, sin duda, a nuestro subconsciente cinéfilo y mobilizan ese mecanismo mágico que hace que lo real pase, por medio de la lectura, de la pulsión escópica a la realidad imaginada de forma natural e involuntaria para descubrírnos inmersos en nuestra propia película.

Melo y Cavia arman un impresionante relato que conecta, a través del título de la conocida canción del poeta y cantor Zeca Afonso, las guerras coloniales (hubo un comando real que combatió en Guinea-Bissau que se llamaba Vampiros), con los monstruos y el terror que habita en cada hombre y en cada guerra.

*Verso de la canción Os Vampiros de Zeca Afonso.