Basura – Derf Backderf

La magia de la basura

Hay autores con un arte especial para contar las cosas más cotidianas de modo brillante. Este es el caso de Derf Backderf que ya sorprendió con su anterior libro, Mi amigo Dahmer, obra en la que narraba la juventud de Jeffrey Dahmer, el carnicero de Milwaukee, un asesino en serie del que fue compañero de instituto. En Basura cuenta de manera autobiográfica su experiencia trabajando en la recogida de esta en sus años mozos. Puntualiza en el prologo que lo que cuenta son historias vividas por el o por gente que conoce.

Es un libro divertido en el que Backderf va desgranando la evolución que sufre como trabajador de la recogida de la basura, desde las primeras náuseas hasta la total inmunidad adquirida a gusanos, podredumbre y desechos en general. Cuenta su comienzo como novato, como va aprendiendo a costa de acabar lleno de mierda hasta las orejas (literalmente). La narración nos va llevando por el mundo de los residuos de una pequeña ciudad norteamericana y así vamos descubriendo la organización del servicio, a los compañeros de Backderf, a cada cual más inquietante y sobre todo, vemos retratados de primera mano como son los comportamientos de los habitantes de su pueblo, muchas veces poco colaboradores y poco comprensivos con los trabajadores, que como advierte el autor son casi invisibles pues la basura es algo que desaparece “como por arte de magia”, aunque evidentemente, no sea así.

Backderf, que no oculta la influencia en su trabajo gráfico del underground norteamericano, tiene un estilo que se mueve con acierto en la frontera entre el dibujo realista y lo caricaturesco. Combinando sabiamente ambos elementos logra que la historia tenga veracidad pero sin llegar a provocar el vómito del lector, que sería la reacción lógica a ciertas situaciones a las que se enfrenta en este cómic. Maneja con soltura la alternancia de páginas con un buen número de viñetas con otras de grandes cuadros, muy bien resueltas. Todo el libro está hecho en un bonito bitono azul que le da cierta vivacidad al arte y que se agradece mucho.

La reflexión también tiene un espacio en el libro, hay un prólogo y un epílogo, breves, en los que nos apunta algo de la historia de los residuos y de como se almacenan en la actualidad. Ademas, el autor no deja de llamar la atención sobre una sociedad consumista hasta límites absurdos que prefiere dejar la porquería debajo de las alfombras que enfrentarse a un problema real y hasta peligroso.